Devociones perdidas, La Semana Santa del ayer

El día que ardió Málaga: 85 años de la Quema de Conventos

La desaparecida Iglesia de la Merced fue destruida hacia las 10 de la mañana del 12 de mayo.
La Iglesia de la Merced fue asaltada hacia las 10 de la mañana del 12 de mayo de 1931. A las 11 ardía por completo quedando solo sus muros en pie. Ante la portada puede verse la hoguera donde se quemaron las imágenes procesionales.

Pocos testigos presenciales deben quedar ya entre nosotros. De igual forma, es probable que tampoco existan demasiadas personas que recuerden lo que sucedió hace hoy ochenta y cinco años. Una vida… Podría decirse de otra forma: una persona que hubiera vivido aquellos fatídicos días para la historia de la ciudad y que pudiera recordarlo con cierta claridad, podríamos decir que habría vivido una vida ciertamente longeva porque contaría en la actualidad con noventa y muchos años.

Cuando el día comenzaba a crepuscular en una ciudad que parecía presentir el obscuro abismo al que se vería abocada, dado el clima de enaltecimiento y excitación contagiado por lo que estaba ocurriendo en Madrid, sobre las siete de la tarde de aquel lunes 11 de mayo de 1931, Málaga empezaba a sufrir un ataque sin parangón en su historia. La agresión no se produciría desde el exterior ni por un ejército invasor, sino desde el interior, un ataque intestino, directo al corazón de su fe, sus creencias y su religiosidad. Triste e irónicamente, aquellos trágicos sucesos fueron organizados, dirigidos y perpetrados por decenas de malagueños radicales que movidos por un rechazo ancestral hacia el poder fáctico eclesial y un odio irracional hacia el clero, que además había venido incendiándose durante semanas desde diversos sectores políticos y sociales, desembocó en una iconoclastia de proporciones destructivas que arrasó la ciudad de cabo a rabo en una oleada de anticlericalismo voraz. El propósito de aniquilación de la Iglesia materializada en la destrucción de sus bienes muebles e inmuebles, se llevó por delante, entre pavesas y hollín, la práctica totalidad del patrimonio religioso, devocional, artístico, cultural e histórico de la ciudad. Aún hoy cuesta creerlo. Sigue leyendo “El día que ardió Málaga: 85 años de la Quema de Conventos”

La Semana Santa de hoy, La Semana Santa del ayer

Sueños y utopías cofradieras: el Nazareno de La O

Fotomontaje del Nazareno de Triana con su antigua túnica bordada y candelabros en su paso.
Fotomontaje del Nazareno de La O con su antigua túnica bordada obra de las hermanas Antúnez y candelabros de guardabrisas en su paso actual. (Foto original: Rafaes)

Iniciaremos nuestro ensoñador itinerario por una de las imágenes más emblemáticas de Triana y unos de los Nazarenos más logrados de Sevilla: la soberbia talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Hermandad de La O, obra documentada del insigne escultor sevillano Pedro Roldán y Onieva en 1685. Si nos ceñimos a la documentación conservada así como a los testimonios gráficos, esta bella efigie de Jesús con la cruz a cuestas ha ido habitualmente iluminada por candelabros de guardabrisas en sus andas procesionales a lo largo de su historia. Desconocemos el tipo de luz que llevó al primitivo conjunto barroco realizado por Miguel Franco en 1686 (si es que llevaba alguna y no hermanos iluminando las andas con hachas), un año después de la llegada del Señor a la hermandad. Aquel antiguo paso contaba con relieves y ángeles del propio Pedro Roldán que probablemente fueron incorporados al ejecutado a mediados del siglo XIX y al que se refirió Bermejo como “peana” tallada y dorada “imitando a las antiguas”.  Así, el paso estrenado en 1846 de autor desconocido contaba con los referidos elementos de iluminación en sus ángulos, los cuales serían sustituidos en 1879 y ampliados a número de seis en 1884 durante la reforma efectuada por José de la Peña y Ojeda. Aquel paso fue sustituido por el actual creado por José Martínez Martínez y estrenado en 1977, vendiéndose a la hermandad del Santo Entierro de Carmona (incluyendo los medallones roldanescos) que lo sigue usando en la actualidad después de haberlo restaurado y reformado, adaptando el juego de candelabros a sus necesidades procesionales, recortando para ello la altura de los mismos al suprimir el brazo superior con su tulipa. Sigue leyendo “Sueños y utopías cofradieras: el Nazareno de La O”

La Semana Santa de hoy, La Semana Santa del ayer

Sueños y utopías cofradieras (prólogo)

Paso de Misterio Cristo de Hinojos
Fotomontaje del paso de misterio de la Columna y Azotes (Las Cigarreras). Cristo atribuido a Benito de Hita y Castillo y grupo escultórico de José Antonio Navarro Arteaga. (Foto original: ybam)

El célebre dramaturgo español Calderón de la Barca escribió que la vida es sueño, y los sueños, sueños son. ¡Qué sería del hombre sin los sueños! ¿Y la vida cofradiera? Me atrevo a afirmar que el cofrade también sueña en clave cofradiera. Y sueña despierto imaginando su cofradía de tal o cual manera, a su Cristo o a su Virgen con la túnica o la presea que su imaginación y su amor les puede ofrecer. ¿Quién no ha imaginado ver a su Virgen bajo el palio de sus sueños o tocada por la corona más preciosa y perfecta que el cincel del hombre pudiera labrarle? O mientras paseamos por las calles de la ciudad, perdiéndonos por la más ensortijada de las callejas o la más recoleta de las plazuelas, soñar el Paso de Cristo apareciendo de la nada como un ascua de luz, refulgente y rotundo en un todo perfecto… porque para nosotros ese sería el momento y el escenario perfecto. O los que como el que escribe somos de aquellas personas que sin haber conocido aquella imagen o aquel palio, aquella casa o aquella iglesia, nos sentimos profundamente atraídos por ellos, creyendo y pensando que el antes y lo que se fue eran un poco mejor… o al menos, de otra forma. No obstante, no siempre es ni ha sido así y no todo lo anterior era merecedor de perpetuarse o haber llegado hasta nuestros días. Sigue leyendo “Sueños y utopías cofradieras (prólogo)”

Devociones perdidas, La Semana Santa del ayer, Santa María, Madre de Dios

Las primitivas imágenes de la cofradía de los Gitanos (y II)

Virgen de las Angustias. José Montes de Oca (atribución).
Virgen de las Angustias. José Montes de Oca, 1738 (atribución). (Fotocoloreado del autor)

Cerramos nuestra semblanza a los primitivos titulares de la cofradía sevillana de los Gitanos con una nueva imagen coloreada, en esta ocasión de la bellísima dolorosa de las Angustias, destruida junto al Nazareno en el incendio provocado de la Iglesia de San Román en la madrugada del 19 de julio de 1936, obra que se adjudicaba -de igual modo- al obrador del escultor hispalense José Montes de Oca y León (h. 1683-1754).

En nuestro anterior artículo exponíamos las bases por las cuales los estudiosos (sobre todo el profesor Antonio Torrejón) han identificado al antiguo Nazareno de la Salud con la imagen contratada por el prior del desaparecido hospicio del Espíritu Santo, obra documentada de Montes Sigue leyendo “Las primitivas imágenes de la cofradía de los Gitanos (y II)”

Devociones perdidas, La Semana Santa del ayer

Las primitivas imágenes de la cofradía de los Gitanos (I)

Nuestro Padre Jesús de la Salud en su altar de San Román.
Nuestro Padre Jesús de la Salud en su altar de la parroquia de San Román. (Fotocoloreado del autor)

En nuestro último artículo adelantábamos una especial dedicación hacia los antiguos titulares de la cofradía de los Gitanos de Sevilla, para lo cual nos serviremos de dos fotografías antiguas a las que hemos dado color mediante técnicas informáticas. La popular corporación gitana, hoy radicada en la iglesia del antiguo convento del Valle, fue una de las confraternidades sevillanas que se vio afectada por la destrucción del patrimonio religioso durante el periodo republicano en las tristemente célebres quema de iglesias. En efecto, la cofradía calé perdió sus imágenes devocionales en la noche del 18 de julio de 1936 durante el sacrílego incendio intencionado de su histórica sede de la Iglesia de San Román. Ambas tallas eran consideradas de entre las más valiosas de las cofradías sevillanas, siendo atribuidas con bastante fundamento al escultor hispalense José Montes de Oca y León (h. 1683-1754), máximo exponente de la imaginería pasionista en la escuela sevillana del siglo XVIII, como ha apuntado su biógrafo, el profesor Antonio Torrejón. Sigue leyendo “Las primitivas imágenes de la cofradía de los Gitanos (I)”

Devociones perdidas, La Semana Santa del ayer

La noche más negra de la Hermandad de los Gitanos

Jesús de la Salud. José Montes de Oca (atribución), 1738. (Fotocoloreado del autor)

El 18 de julio de 1936 estallaba la Guerra Civil española. Aquel mismo día grupos de republicanos exaltados movidos por el odio a la Iglesia y a todo lo relacionado con ella, asaltaban los templos de las principales ciudades de España sembrando la destrucción a su paso. Sevilla había corrido mejor fortuna que otras poblaciones nacionales en los sucesos acaecidos tras la proclamación de la II República en abril de 1931, casos de Madrid o especialmente Málaga, donde en apenas veinticuatro horas desapareció la práctica totalidad del patrimonio religioso que se custodiaba en las iglesias, conventos y demás edificios religiosos. No obstante, aunque en menor medida en una triste comparación con otros ejemplos, la ciudad de la Giralda también habría de padecer la sinrazón de la iconoclastia y el anticlericalismo expresado a través del ataque a algunos de sus templos más históricos y señeros ubicados en el denominado “Moscú sevillano”, caso del que nos ocupa, donde eran veneradas dos imágenes de gran valía artística y gran corriente devocional, titulares de la hermandad de los castellanos nuevos o de los Gitanos, como era y es conocida. Efectivamente, la Iglesia de San Román se hallaba situada casi en el centro de esa zona de la ciudad poblada por las clases más modestas de la sociedad sevillana, en su mayoría de ideología republicana y contraria al dominio que la Iglesia había ejercido desde tiempo inmemorial. El incendio intencionado del mismo se llevó consigo las dos imágenes titulares de la cofradía calé, ambas relacionadas con el quehacer del escultor sevillano José Montes de Oca y León (ca. 1683-1754). Sigue leyendo “La noche más negra de la Hermandad de los Gitanos”